Empapada en sudor y lagrimas desperté este dia domingo. Habia soñado con todos mis problemas, con todas mis respuestas, y con todas las cosas que no he sabido resolver. Patéticamente, desee que mi padre estuviera en la cocina, tomando té con mi mama, pero recordé que no había dormido en casa. Muerta de sueño baje las escaleras, lentamente, escalon por escalon, y de ahi me dirigí a la cocina a tomar desayuno.
Mi madre siempre me habia dicho que cuando uno contaba un sueño antes de tomar desayuno, este se hacía realidad, por lo que me apuré en tomar aquella bebida caliente que yacía en la mesa, y así pude desahogarme y contar todo lo que habia soñado,y todas las cosas horribles que me habían empezado a atormentar ese domingo hace muchos meses atrás, cuando el tren partió a las siete de la tarde. Mi madre me calmo, y a medida que yo contaba mi sueño, este perdía sentido, y me daba cuenta que en realidad no habia sido tan terrible como me habia parecido dentro de el.
Estaba agotada, no habia dormido bien, por lo que decídi ir a dormir otro rato a mi cama. Abrazada de mi perro de peluche busqué soluciones, y siempre terminé pensando que era tiempo lo que faltaba. De repente recordé una conversacion con mi madre, donde yo le había dicho algo mas o menos así:
- Me gustaría que se equivocara, que se diera cuenta que en realidad no es tan maduro como el cree que es...
A Lo que ella respondió:
-Pero si se está equivocando, en este momento, ¿o no te das cuenta?... Se está equivocando con no estar aquí contigo.
Y me sentí tan bien, que todo desaparecio, y me dispuse a bajar la escalera y sacar la luz para poder ponerla al sol para que se cargase. Y derrepente no supe que paso, me encontré de espalda abajo de la escalera mirando al cielo y rugiendo desde el alma, con un dolor en toda la espalda. Rapidamente corrí, y me encontre con mi madre que me acostó en la cama, masajeando todo mi costado izquierdo. Caían mis lagrimas sobre la almohada desprovista de funda. Y ahi quedé, acostada sobre la cama, con absolutamente todo mi cuerpo y mi alma adolorida, cada centimetro de mi cuerpo me dolia,y cada espacio de mi alma se estaba rompiendo, y lo único que quería era que su aliento de vida chocara contra mi oreja.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario