El año del bicentenario, del terremoto, del cambio de mando, de la llegada de un gobierno de derecha tras cincuenta años de espera, el año del mundial, de los mineros, de los reos... Tanto acontecer de este año, no? Hasta hizo que el himno nacional fuera un hit del momento, y que los ojos del mundo estuvieran puestos sobre nosotros. Que año...
Fue un año donde cayeron más lagrimas que gotas de lluvia en el invierno, donde el frío calaba hondo la piel y hacía que me congelara. Un año donde la gente apareció y desapareció, por arte de magia, dejando así, una estela morada en mi alma. No dejaron espacio vacío, porque hoy se están llenando con el sólo concepto de ser.
Pude comprender al máximo al Señor Santomé cuando dijo un 26 de febrero : "Cómo la necesito. Dios había sido mi más importante carencia. Pero a ella la necesito más que a Dios".. Si que lo comprendo.
No fue malo, estos últimos meses han hecho que la vida sonría, y por lo tanto que el año no dejara un gusto amargo y agrio, si no mas bien como un vino de guarda.
Ahora no queda mas que esperar. Esperar que el año venidero sea mejor... Siempre se dice que los tiempos pasados eran mejores, pero tengo la esperanza de que será mejor.
31 de Diciembre 2010

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