miércoles, 26 de enero de 2011

Andanzas Capitalinas

Mi respiracion seguía siendo agitada despues de haber estado caminando bajo el sol capitalino, escapando de mi destino. Recuerdo haber mirado el paradero antes de cruzar la calle y en mi mente Pablo me dijo: "Uno siempre sabe cuando la está cagando", y lo sabía... Maldita sea, lo sabía, pero algo fue mas fuerte y atravesé la calle corriendo. Y de ahi en adelante sólo recuerdo muy poco, porque prometí olvidarlo todo. Algo estúpido debo haber dicho, es obvio... Soy yo. Recuerdo haber pensado en canciones y en que quería agua.
Creo haber despertado en el metro, a la altura de baquedano muriendo de calor, deseando que las nueve estaciones siguientes pasaran muy rápido para poder adquirir una agua mineral heladisima.
En el tren miré mi árbol que colgaba del cuero amarillo que enrollado a mi muñeca. Para qué necestaba un trebol si podia tener un árbol con raices firmes, capaz de soportar alguna que otra tormenta, acojer bajo su sombra a algun hombre perdido y dar frutos para que los demas se alimentacen.
No sé si fui feliz, mi histeria no me ganó esta vez y así pude sentir que podia empezar a dar paso a otra etapa de mi vida y poner punto final a otra.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Uno simpre sabe cuando la esta cagando...


Pablo