miércoles, 15 de junio de 2011

Cenando Letras

Como letras para no molestarle a los demás. Me las trago para que no se alejen aún más de mi, porque no quiero estar más sola. Y mientras tomo leche tibia para que sea más fácil, lloro como una niña desconsolada tratando de pensar en hadas y arcoiris; empero sigue ahi la maldita idea de que no le importo al mundo, de que tengo que asumir que nací sola, y voy a morir igual.
Mientras miro por la ventana me trato de comer las letras que no me gusta comer: las escasas y dolorosas; las horriblemente hermosas; las que trato de castigar, pero no puedo.
Me las engulló, y me raspan, me arden cuando bajan por mi esofago y me hacen toser sangre. La misma sangre que me quita vida, que me quita el placer de oler un libro, y la que me quita la respiracion lentamente por las noches.
Pero a pesar de todo, miro con deseo el libro que me encantaria tragarme, ese que me leian hace dos años y que me hacia sentir la mejor mujer del mundo. Quiero deborarmelo, quiero que me vuelva a enajenar y quiero que todas las letras comidas y tragadas, vuelvan a contar una historia.

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