Y entonces recordé que Oscar le escribió a Isolda, Pablo a Matilde, Mi madre a mi padre, y decidí que yo te escribiria a tí.
Así que tomé un pedazo de papel, un lapiz, y empezé a llenar con redondos caracteres la raida hoja.
Y comienzo a recordarte, y a escribirte en cada pedazo de papel que encuentro para dejarte plasmado como un recuerdo adolecente impercedero.
Lleno la caja que bien conoces con escrituras baratas, con tonterias, con cartas, y vuelvo a repetir la historia. La triste historia del amor amargo, la historia de Frida y Diego; La historia de la tinta y el papel.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario