miércoles, 28 de diciembre de 2011

Los tomates


Tengo que partir diciendo que no tengo definido cual fue la razón por la que me imaginé lo que me imaginé. No sé si fue un sueño, o fue producto de la circunstancia. El asunto es que vi en un espacio incierto algo parecido a un saco amniótico, con tomates adentro y algo que al parecer eran dientes de ajo (Eran curvos con destellos morados). La particularidad de esto era que estaban perfectamente agrupados, casi como un racimo. Del otro lado de este espacio desconocido, habían más tomates, todavía en su guía.
Lo interesante, es que estaba en alguna fase de la noche cuando uno despierta por casualidad, y queda en estado somnoliento. Alguien me acariciaba mientras yo estaba en posición fetal en dirección a la pared; me decía que me quería mucho al oído, me tocaba mi espalda, mi cintura, mi hombro y yo tomé su mano sin pensarlo. Me la tomó desesperado, la acariciaba alocadamente, recorría velozmente mis dedos, mi muñeca. Lo sentía en mi espalda, su respiración, el corazón latía fuerte, y yo pensaba en mi espacio incierto y en los tomates. Luego, mi respiración cambió, y ese alguien dejó de tocarme. Me separé de la masa caliente que me acechaba y en mi cabeza los tomates se empezaron a caer, la cosa morada parecida al ajo desapareció, y la bolsa se llevó los vestigios de los tomates caidos.
Ahora estaba sola, frente a la pared, con incertidumbre y sólo con la guía de los tomates en mi mente.

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