domingo, 24 de junio de 2012

Leyendo a la una de la mañana

Autoflagelandome me doy cuenta de que te creí
Creí en tus promesas de adolescente, de niño
Pensé que todo esto era real
Y aquí estoy
Comiéndome mis uñas
Mientras tu sostienes mi útero que se cae a pedazos.

Hay que tener paciencia; las cartas lo dijeron.

Me estafaste, dito, Me estafaste
Me juraste cosas que no me deberías haber jurado
y yo creí cosas que no debería haber creído.
Y somos los dos tontos, porque dijimos tanto
para sentir tan poco
y ahora que sentimos tanto
no nos decimos nada.

Tengo miedo de llamarte por tu nombre
porque si lo hago te estoy asumiendo como parte de mi vida
Y eso no quiero
o quizás sí, pero no de esta forma
de tenerme desvelada a las tantas de la mañana
escribiéndote cosas que no leerás nunca, 
y que si leerás, mis entrañas me lo dirán por la vergüenza que soportaran.

No me digas que no.
Sabes a lo que me refiero.
No oses escapar del destino,
ni de tus deseos.
Sigue el curso de mi mano nuevamente
Y veremos si seguimos siendo prófugos
o si nunca hemos dejado de ser lo que somos.





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