sábado, 21 de julio de 2012

Lluvia para un 21

No recuerdo si es la primera vez que llueve un día como hoy. De lo que estoy segura es que es la primera vez que no me duele tanto. Ya son tres años desde que he estado muerta en vida, y siempre he hecho algo para celebrarlo.
Hoy es aún más especial. El tiempo sólo pasa cuando las cosas importan. No recuerdo la ultima vez que encontré una moneda tirada en la calle; son cosas sin importancia que no da lugar a tomar en cuenta cuánto tiempo ha pasado. Sin embargo Julio se ha convertido en el mes de los "hace tanto que".
Basta. Me gustaría que la lluvia de hoy me limpiara las heridas cerradas. Que mojara mis zapatos cuando camino a comprar el pasaje que me llevará a mi felicidad, y que me acompañara a buscar al Benedetti que dejé encargado para hoy.
Un café para mí, por favor. Gracias. No, nada más.. no! mentira, un cenicero. Gracias
El cafe y la soledad me sientan bien. El humo sale de entre mi boca como un beso al aire, y forma dibujos en él. Te dibuja entre las hojas del árbol que desde afuera me mira por la ventana. El aire frío entra y me besa las mejillas. Sorbo a sorbo me voy olvidando de por qué vine acá. Vuelvo a mi vida de siempre, a pensar en mis proyectos, en mi carrera. Pienso en la Cata y su familia, en lo bien que me han hecho. Pienso en el Nico y sus cambios que siempre le vienen a mediados de año. Pienso en el Hugo y me río. La lluvia empieza a parar y me parece un buen indicio para salir de vuelta a casa. Estoy feliz. Hace frió y llueve. Mis pies están mojados y a lo lejos se escuchan batucadas. Enciendo otro cigarro y me bajo a la calle. No hay autos. Estoy yo, y la soledad que me sienta tan bien.

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