domingo, 21 de octubre de 2012

Dios Mio!

Siéntate en tu silla que apenas es de alambre de cobre a gobernar el mundo. A tu mano derecha estará lo poco que podrás cosechar después de lo mal que has sembrado en tus pocos años de vida.
Gobernarás como aquellos que fueron destituidos, y nombrados con nombres tan enaltecedores como El Casto, El Cruel, o el Loco.
¡Proclámate Dios ante a los sordos, a los ciegos, a los mudos! ¡Ante los gregarios y a los ilusos! Por sobretodo proclámate Dios frente a los cobardes ¡de ellos eres el Rey!
Dios Mio, recuerde algo. Si usted es Dios, recuerde que es omnipotente, que todo lo puede, que todo lo sabe. Recuerde también que es justo, y que velará por la salud de los enfermos. Recuerde que tendrá un hijo que vendrá a salvar la tierra, a revolucionar, a enseñar a amar. Pero hay algo que tiene que saber, Dios Mio, su hijo tiene que aprender de alguien, y ese alguien no existe.

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