Las Fuentes están bajo mis brazos, destacadas en amarillo esperando ser sintetizadas por alguien que pretendo no ser yo. Porque hacerlo implica tener que dejar pasar el tiempo y volver a donde te extraño, a donde las calles parecen solas, donde la noche y las plazas me parecen poco amables. Es volver a donde fuimos juntos, a donde me enseñaste a ser, y que poco a poco en sabanas ajenas me he ido olvidado de quién verdaderamente soy. El mar te ha atrapado y quizás quien más lo ha hecho y mi promesa me corroe, los peces te reclaman y de súbito me doy cuenta que te estoy escribiendo algo fuera de tiempo, algo que prescribió hace un par de meses, pero que hoy me duele por verte ahí, en la oscuridad producto de esta curiosidad que ha matado a tantos gatos, y que probablemente me termine matando a mi.
lunes, 14 de abril de 2014
Fuentes.
La oscuridad se proyecta en mis ojos y te miro a la distancia. Trato de no bajar la cabeza para no rendirme ante un obstáculo que parecía superado. Pero la ira es conducente a fundar en mi boca tu sabor y las ganas irremediables de volver a tenerte entre mis extremidades. Las pasiones se acumulan en el pecho y los peces se envenenan poco a poco con la saliva de unos pocos.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario