La cama se tiñe de otros colores, mientras afuera se posa una suave neblina de costa.
Estás aquí, adentro, mirándome a los ojos con poca profundidad. Estoy en frente tuyo, con los ojos más grandes que nunca, aferrada a la tabla que me salva de caer en el abismo.Pero el abismo eres tú y sin darme cuenta me estoy cayendo mientras la vida codificada sigue, mientras las tinas se llenan de otras mujeres y tu pelo sigue creciendo.
jueves, 29 de mayo de 2014
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