jueves, 4 de septiembre de 2014
soñé
Soñé con el color de tu espalda. Tanto te conozco que pude reproducir los pigmentos y la cantidad exacta de melatonina en mi mente. Soñé también que a la lejanía podía casi sentir la tensión perfecta que tiene tu piel mientras un descuido hacía que tu polera inexistente se levantara. Soñé tres veces seguidas contigo. Creo que en ninguna me veías.
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