Hay cosas cuya probabilidad que cambien son tan bajas que casi, como error estadístico, puede bordear el cero por ciento. Estos son equiparables con que deje de temblar en el mundo, con que la gente sea inmortal o que la vida se convierta en un paraíso. Dentro de estas cosas, nunca voy a poder ser constante para escribir. Nunca he cumplido un plazo, ni menos una condición.
Lo de las condiciones es curioso. El tema es que al final el azar y el destino no están a mi favor, principalmente porque no los respeto. Todas mis condiciones terminan siendo burladas hasta alguna que me parezca favorable, o ni siquiera eso. Si sale rojo, voy. SI llego a la 75 a las 20.00 me voy. Si a las 20.30 estoy en el paradero, me bajo. Mas siempre termino haciendo lo que me acomoda y el destino se ensaña. Porque claro, hay un punto inquebrantable donde el destino y la vida no te deja burlar. Donde su poder omnipotenciario le permite ver que tu no cumplirás y por tanto el tampoco. Te manda así cosas cambiadas, fuera de lugar, en otros tiempos, otra gente. Por ultimo sale azul, llego a la 72, y me paso de largo
A fin de cuentas, pareciera ser que algo así como la justicia natural existe. Porque a pesar de que me auto chantajeo, y termino boicoteando mis propios planes y convicciones, la vida, el ser, Dios, quien sea, termina por ponerme un obstáculo donde mi voluntad no se puede ejercer. Se reduce de tal forma mi limite de acción, que termino en mitad de la calle mirando luces y dejándome caer por el peso de la vida.
